Fuentes de contaminación electromagnética

El aumento de fuentes de radiación electromagnética no tiene paralelo en la historia, los seres humanos estamos alcanzando niveles de exposición inimaginables hace sólo algunas décadas. Aún los niveles mínimos de exposición a la radiación electromagnética establecidos por los reguladores están más de un millón de veces por encima de los niveles a los que estábamos expuestos hace cien años.

Para evaluar adecuadamente los riesgos hay que considerar todos los tipos de exposiciones a la radiación electromagnética que nos rodean, tanto activa como pasivamente.

Estamos rodeados de campos eléctricos emitidos por innumerables aparatos electrónicos y electrodomésticos: la de baja frecuencia (líneas de alto poder, aparatos eléctricos y electrónicos) y la de radiofrecuencia (teléfonos celulares, teléfonos inalámbricos, Wi-Fi, antenas de transmisión celular y redes de Wi-Max). Algunos de estos campos están muy por encima de niveles que han sido relacionados con riesgos para la salud.

Son ya escasos los lugares libres de radiación electromagnética, nuestros hogares están siendo contaminados sistemáticamente por una o varias fuentes.

Los niveles de exposición se están incrementando año con año, con un aumento en todos los factores que inciden sobre la radiación electromagnética que se recibe:

Intensidad: Las tecnologías más recientes de teléfonos celulares emiten diez veces más radiación que las que existían hace apenas unos años. Las intensidades varían según el modelo de teléfono que se utilice.

Frecuencia de uso: El número de veces que se utiliza la tecnología celular es cada vez mayor, con múltiples llamadas diarias y el uso de otras funciones.

Duración: El tiempo que los usuarios utilizan el teléfono celular o están expuestos a su radiación sigue aumentando. Los smartphones emiten radiación aún cuando no se realicen llamadas, ya que sus múltiples aplicaciones requieren un intercambio continuo de información. Otras, tecnologías como las redes Wi-Fi y las bases de teléfonos inalámbricos DECT emiten radiación todo el tiempo.

Proximidad: La distancia entre el cuerpo y el aparato emisor de radiación. La mayoría de la gente que utiliza teléfonos celulares se los pega a la cabeza. Aún el uso de dispositivos “manos libres” canaliza hacia la cabeza gran parte de la radiación del teléfono celular y de otras frecuencias cercanas.

Saturación: La cantidad de tráfico de señales de teléfonos celulares u otras tecnologías inalámbricas en cierto momento y lugar. Hay zonas donde se concentran decenas de señales Wi-Fi, antenas de celular, etc. El número de teléfonos celulares llegará en el 2013 a igualar el número de habitantes de la tierra: siete mil millones. Además, cada año surgen nuevos aparatos que utilizan tecnología inalámbrica y generan radiación electromagnética.

Perfil de usuarios: Cada vez más, los teléfonos celulares están siendo utilizados por los segmentos más jóvenes de la población, niños y adolescentes, que son los más vulnerables a la radiación electromagnética.

Hábitos de uso: Hay usuarios que llevan consigo más de un teléfono celular, otros duermen con el aparato debajo de la almohada o lo dejan en el buró al lado de la cama, muchas mujeres llevan su teléfono en el brassier, mientras que muchos hombres lo llevan en el bolsillo del pantalón o del saco.

De acuerdo con el Dr. Robert C. Kane, quien trabajó con Motorola como científico Senior en investigación (y murió, por cierto, de un tumor cerebral): “la forma del cráneo, el espesor de la grasa subcutánea, las capas de músculo y cómo un individuo sostiene su teléfono celular contribuyen a que haya un nivel de absorción diferente de un individuo a otro. El factor común importante, sin embargo, es que todos los individuos absorberán una gran porción de la radiación”. 

 

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